Los trajes son confeccionados de materiales ligeros de lino, cáñamo, lana o seda natural, se caracterizan por el color blanco de los tejidos y el corte sencillo y funcional. Las camisas para los hombres como para las mujeres, tienen mangas anchas, bordadas con ornamentos florales o geométricos de hilos colorados, predominando el negro entre los hombres y el rojo, azul o amarillo entre las mujeres. El valor estético del traje aumenta aún más con la presencia de varias piezas complementarias que particulariza el traje popular según la zona etnográfica, la edad y el momento ceremonial o diario en que se lleva.

    

 Las mujeres se cubren las cabezas con pañuelos blancos, diáfanos, de seda natural fina como una tela de araña, con pañuelos de fondo negro, con o sin dibujos florales. Sobre las anchas faldas blancas, cuyo borde inferior lleva bordados discretos, las mujeres de visten una especie de mantelos de vivos colores o de tonos pálidos que armonizan con la cromática de las blusas y los chalecos de lana o de piel de oveja. Predominan los delantales y las sayas negras o de rayas horizontales coloradas en que el juego cromático va acompañado de la alternancia sutil del espesor de las rayas y los motivos bordados con hilo dorado o plateado.  En el vestuario varonil un valor estético especial tienen los anchos cinturones de cuero estampado o trenzado de cintas delgadas, los chalecos y pellico de oveja con dibujos florales cosidos sobre un fondo blanco, con guarniciones de piel de lince o de una delgada cinta de lana negra. El chaleco largo lleva anchas filas de flecos de lana colorada, mientras los jóvenes llevan sombreros engalanados de una enorme roseta hecha de plumas de pavo real.

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