Este pobre país cuenta con una cocina sencilla pero sabrosa, similar en muchos aspectos a la española, ya que utiliza muchos de nuestros condimentos y alimentos. Eso sí, goza de productos agrícolas todavía cultivados de manera natural, donde las frutas y las legumbres siguen su ciclo de crecimiento según marcan las estaciones……

Su abundancia natural se traduce en trigo, maíz, centeno, guisantes, lentejas, patatas, coles, pimientos, tomates, berenjenas, calabacines, perejil, remolachas, zanahorias, manzanas, peras, ciruelas, nueces, membrillos, cerezas, sandías, melones, ovejas, cerdos, gallinas, pavos, pescados de agua dulce y salada, etc.

Todos estos ingredientes, se utilizan para elaborar sabrosas recetas, muchas de ellas ligadas a festividades religiosas. En el calendario, hay tres fechas importantes: Navidad y Año Nuevo, y Pascua.

En Navidad, las mujeres rumanas preparan chorizos y fiambre con gelatina, morcilla, órganos y sangre de cerdo, y ofrecen también a sus invitados jamón y tocino ahumados, así como el famoso sarmale -col rellena de carne picada y arroz-. Este plato típico no falta en ninguna mesa rumana durante la cena de Navidad o de Nochevieja.