El     modo de vida de los rumanos urbanos es parecido al de los demás europeos; la     gente mayor conserva sus costumbres, mientras que las generaciones más     jóvenes siguen las tendencias culturales actuales.

Los rumanos se encuentran en una encrucijada en su historia. La euforia que     prevaleció tras la caída del régimen autoritario de Ceausescu ha sido     reemplazada por una ligera desilusión. Durante años no han disfrutado de     libertades económicas y políticas, y el nivel de vida y los sueldos han     bajado y muchos rumanos han tenido que emigrar a otros países. Las     elecciones democráticas y un traspaso de poder sin grandes problemas han     creado estabilidad social y han proporcionado a la población esperanza en un     futuro mejor. La mayoría de la gente desea un modo de vida basado en los     principios democráticos y liberales, y que Rumania esté incluida en las     diversas organizaciones europeas.